Identidad: Reconocer nuestros rasgos de identidad para adquirir confianza en nosotros mismos: tener claras nuestras capacidades y debilidades y poder orientar las acciones y relaciones con los demás. Celebrar y defender la cultura propia de nuestro grupo, estado y país.
Libertad: Capacidad de actuar según nuestras propias decisiones y escoger cada uno de los pasos que queremos dar y sus diferentes aspectos.
Respeto: Mostrar aprecio y cuidado por el valor de algo o de alguien. Puede estar dirigido hacia los derechos y la dignidad de las demás personas, hacia los de nosotros mismos y también hacia el entorno natural, incluyendo las plantas y los animales que lo integran.
Justicia: Se refiere a la concepción que cada época o cultura ha tenido de lo que es bueno para todos. Reconocer lo que le corresponde y pertenece a cada quien según sus necesidades.
Responsabilidad: Capacidad para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Ofrecer una actitud adecuada a las tareas que nos corresponden.
Tolerancia: Respetar y considerar las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes de las nuestras. Ponernos en el lugar de los otros para tratar de entender sus problemas y su manera de actuar, escuchar sin interrumpir y dar a los demás la oportunidad de expresarse.
Equidad: Demostrar nuestro sentido personal de hermandad y fraternidad con todas las personas.
Autodominio: Ser dueños de nuestras emociones, controlarlas y manejarlas en nuestro beneficio, saber cómo conducirnos con alegría y cómo guiar nuestro temor, para avanzar en el camino que nos propongamos.
Participación: Ampliar los valores que vivimos a la comunidad que nos rodea, ser capaces de crear un ambiente ideal para el beneficio de los demás.
Diálogo: Apreciar la comunicación interpersonal y adquirir habilidades para expresar argumentos adecuadamente y capacidad para regular nuestras emociones, dando prioridad a las razones frente a reacciones impulsivas.
Honestidad: Reconocer qué acciones son buenas y distinguirlas de las que no lo son, para crear un ambiente de confianza y progreso.
Solidaridad: Reconocer que para cualquier objetivo, no basta el esfuerzo individual, es buscar la fraternidad que comienza entre dos personas y se extiende a la sociedad.
